El 2 de noviembre de 1930, Haile Selassie I fue coronado emperador de Etiopía junto a la emperatriz Menen. Para el movimiento rastafari, aquella ceremonia representa mucho más que la llegada de un monarca al trono. Es un acontecimiento ligado a la recuperación de la identidad africana, la memoria de la diáspora y la emancipación de los pueblos negros.
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