El domingo pasado a las 22.30, en el momento en que Lula da Silva frenaba los cantitos futboleros que entonaba la multitud concentrada en la Avenida Paulista para pedir que se cantara a capela el Himno de la Independencia de Brasil, en la Residencia de Olivos imperaba una atmósfera de impotencia y confusión. Atrás había quedado la velada de ópera del romanticismo italiano, un clásico de los domingos que -acaso porque algo debía sonar bien esa noche- Javier Milei había decidido no interrumpir. El clima en el Gobierno se volvió denso con el correr de los minutos y, cuando eso sucede, no son muchos los que se animan a comunicarse con el Presidente. La apuesta había salido fatal.
En el último tramo del año, el Gobierno buscará avanzar con una agenda legislativa cargada de proyectos claves, mientras negocia con sus aliados para poder avanzar con las iniciativas en el Congreso de la Nación.
Por un lado, el oficialismo insistirá en la Cámara de Diputados con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, y pondrá en discusión el debate sobre Defensa de la Soberanía Nacional, sobre Malvinas. Por otro, intentará destrabar mediante negociaciones con los gobernadores y bloques aliados para eliminar las PASO y aprobar el Presupuesto 2027.
Fuente: Clarín — Ver noticia original