Tuvo su primera gran ola de expansión a principios de los 2000 y hoy consolida su presencia en Rosario de la mano de una corriente que favorece el costado económico y ambiental, pero también apuesta a generar valor agregado ofreciendo piezas exclusivas y curaduría de diseños que luego marcan tendencias en la ciudad. Recorrimos la Galería Cassini donde una docena de emprendedoras sigue apostando por una forma de consumo responsable y a bajo costo.
Fuente: Página/12 — Ver noticia original