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El gato negro que heredó 12.500.000 dólares en 1988: conocé la historia de Blackie

Blackie vivía en una mansión de Inglaterra y fue el último sobreviviente de los 15 gatos de Ben Rea, un anticuario que decidió excluir a su familia de su testamento y destinar la mayor parte de su fortuna al cuidado de su mascota.
El gato negro que heredó 12.500.000 dólares en 1988: conocé la historia de Blackie

Las herencias millonarias suelen estar asociadas a disputas familiares, grandes empresarios y fortunas que pasan de generación en generación. Sin embargo, en 1988, un hombre del Reino Unido tomó una decisión poco habitual: destinó la mayor parte de su patrimonio al cuidado de su gato.

El protagonista de esta historia fue Blackie, un felino negro que vivía en una mansión de Dorney, en Buckinghamshire, Inglaterra. Tras la muerte de su dueño, se convirtió en el gato más rico del mundo al quedar asociado a una fortuna de 7 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos US$12,5 millones de aquella época. Según Guinness World Records, esa suma representaría actualmente unos 18,5 millones de libras, alrededor de US$32 millones.

El responsable de esta decisión fue Ben Rea, un anticuario británico que había hecho su fortuna con la compra y venta de antigüedades. Aunque tenía familiares, decidió no reconocerlos en su testamento y estableció que la mayor parte de su patrimonio quedara destinada a garantizar el bienestar de su mascota.

La historia de Blackie quedó registrada en Guinness World Records, que lo reconoce como el gato más rico del mundo, un récord que todavía conserva.

Cómo fue la herencia millonaria que recibió Blackie

Blackie compartía la mansión de Dorney con Ben Rea y otros 14 gatos. Con el paso de los años, fue el último sobreviviente del grupo y se convirtió en el principal beneficiario de la fortuna de su dueño.

Cuando Rea murió, en mayo de 1988, estableció que la mayor parte de su patrimonio se repartiera entre tres organizaciones benéficas dedicadas a la protección de los gatos. La condición era que se hicieran cargo de Blackie y garantizaran su cuidado durante el resto de su vida.

El dinero, por lo tanto, no quedó directamente a nombre del animal. Este mecanismo permitió que las organizaciones administraran los fondos y, al mismo tiempo, aseguraran el bienestar del felino. Según Guinness, esa particularidad también explica por qué Blackie conserva el récord.

Además, Rea dejó pequeñas sumas de dinero a su jardinero, su mecánico y su plomero, y le entregó una vivienda a su amigo Ken Randolph. Su hermana Dorothy, que había muerto pocos días antes que él, también había destinado parte de su patrimonio a organizaciones dedicadas a los animales.

El récord Guinness y la historia del perro millonario que no prosperó

La historia de Blackie no fue la única que generó repercusión por una supuesta fortuna destinada a una mascota. Durante años, un pastor alemán llamado Gunther fue presentado como el perro más rico del mundo, después de que se difundiera que había heredado unos 40 millones de libras de una condesa alemana llamada Karlotta Liebenstein.

Guinness World Records llegó a incluir esa historia en su libro de 1998. Sin embargo, retiró el reconocimiento en 1999 por falta de pruebas que respaldaran la supuesta herencia.

Años después, la propia organización publicó una investigación sobre el caso y explicó que la historia de la condesa y su fortuna había sido inventada. El dinero que rodeaba al perro existía, pero no provenía de la herencia que se había difundido durante años.

De esta manera, Blackie quedó como el gato más rico del mundo, mientras que el supuesto récord de Gunther perdió validez.

Qué se sabe del destino de Blackie tras la herencia

A pesar de la fama internacional que alcanzó, el destino final de Blackie sigue siendo un misterio. Guinness World Records no cuenta con información confirmada sobre sus últimos años ni sobre la fecha exacta de su muerte.

Por el tiempo transcurrido desde la muerte de Ben Rea, en 1988, es prácticamente imposible que el gato siga con vida. Sin embargo, su historia permanece en los registros oficiales de la organización.

Casi cuatro décadas después, Blackie conserva el título de gato más rico del mundo. Su caso también es un ejemplo de cómo una persona puede organizar su patrimonio para garantizar el cuidado de una mascota después de su muerte, a través de organizaciones encargadas de administrar los fondos.

Fuente: TN — Ver noticia original