
Un estudio internacional puso el foco en el vínculo entre los perros de caza y sus cuidadores y reveló que, pese a las diferencias culturales y ambientales de las regiones donde viven, sus formas de relacionarse presentan más similitudes que diferencias.
Para llegar a esa conclusión, un equipo de investigadores evaluó a 164 perros y sus respectivos responsables en zonas rurales de distintos países, entre octubre de 2022 y septiembre de 2024.
El trabajo, publicado en Nature, analizó la relación entre los animales y sus dueños en comunidades de Asia, Oceanía, África, América del Sur y Europa. La investigación estuvo liderada por Juliane Bräuer, del Departamento de Psicología General y Neurociencia Cognitiva de la Universidad Friedrich Schiller de Jena.
Los autores se enfocaron en individuos empleados en la caza, una función que requiere cooperación con las personas. “Encontramos muchas similitudes sorprendentes en las cinco sociedades estudiadas”, señalaron los investigadores.
Las pruebas midieron obediencia, comunicación y reacción

La muestra reunió a 34 perros en Alemania, 30 en la isla de Efate, en Vanuatu, 35 en la provincia de Jentii, en el este de Mongolia, 33 en la región de Andasibe, Madagascar, y 32 en comunidades shipibo-konibo de la Amazonía peruana.
Cada pareja de humano y perro participó en seis pruebas: los científicos analizaron si el animal obedecía una orden para acercarse, seguía un gesto de señalamiento para encontrar comida escondida, comunicaba a su dueño dónde estaba un alimento y reaccionaba ante un problema sin solución.
También evaluaron si los perros tenían en cuenta si su cuidador los observaba antes de tomar comida prohibida. Otra evaluación examinó la llamada “referencia social”, es decir, la conducta de buscar señales en otra persona frente a un objeto nuevo que puede resultar amenazante.

En el cuestionario, los participantes respondieron 31 preguntas sobre la convivencia, las tareas de los ejemplares, la satisfacción con la relación y las actividades compartidas. Más del 90% de los participantes en los cinco países indicó que, al menos algunas veces, podía contar con su perro y que este intentaría protegerlo ante una situación de amenaza.
Los perros siguieron las señales humanas en los cinco países
En un ejercicio, una persona señalaba cuál de dos recipientes escondía comida y los perros debían elegir. En Alemania, Madagascar y Mongolia, los animales acertaron más veces de lo esperable por casualidad, lo que indica que siguieron la señal humana.
En Vanuatu y Perú hubo respuestas correctas, pero los datos no fueron suficientes para confirmar ese resultado con certeza estadística. La diferencia peruana puede estar relacionada con el número reducido de organismos que completaron pruebas válidas en esa tarea: solo ocho.

En algunos lugares, los perros no estaban habituados a ser sujetados por sus cuidadores o a comer de recipientes utilizados durante el experimento, condiciones necesarias para ciertas evaluaciones.
Los investigadores también comprobaron que los dueños de las cinco naciones identificaron la ubicación del alimento con una eficacia superior a la que correspondería al azar.
Quienes vivían en Vanuatu obtuvieron el mejor resultado, con un promedio de 81,7%. “Los dueños en Vanuatu eran mejores interpretando el comportamiento de sus perros que en los demás países”, indicaron los autores.
El artículo vincula ese resultado con el papel de los perros en la caza de cerdos salvajes en bosques densos del territorio. Allí, el éxito de la actividad depende en gran medida de la capacidad de las personas para interpretar las señales de sus animales.
Alemania mostró diferencias en obediencia, persistencia y juego conjunto

Aunque la tendencia general fue semejante, el trabajo detectó algunas diferencias: los perros alemanes acudieron más rápido cuando sus cuidadores los llamaron que los ejemplares de Madagascar y Vanuatu. Además, fueron más persistentes ante una caja cerrada que no podían abrir para acceder a comida.
En esa prueba, los animales podían interactuar durante 120 segundos con un recipiente transparente cerrado. La persistencia midió cuánto tiempo intentaban resolver una tarea antes de desistir o de dirigir su atención hacia una persona.
Los de Alemania también participaron con mayor frecuencia en juegos junto a sus dueños ante un objeto desconocido que los de los demás países. Según los investigadores, esas diferencias pueden estar asociadas con el entrenamiento formal y los exámenes que deben aprobar los perros de caza en zonas rurales alemanas.

Los autores plantearon que las prácticas de caza y las condiciones sociales pueden influir en estos contrastes. En Perú, la puntuación sobre la calidad de la relación entre persona y perro fue menor que en las otras naciones, porque, a diferencia de los demás sitios examinados, algunos cazadores pueden realizar la actividad sin ellos.
La cercanía con el cuidador solo influyó en una de las tareas
La investigación calculó una puntuación de calidad del vínculo a partir de las respuestas sobre sentimientos, paseos, juegos, cuidados y otras actividades compartidas. Sin embargo, esa medida no anticipó el desempeño en la mayoría de los experimentos.
La excepción fue la referencia social: los perros con una relación más estrecha con sus cuidadores tendían a acercarse al objeto junto a ellos. El resultado se observó en los cinco países ante un elemento que los animales podían percibir como amenazante.

Los científicos advirtieron que sus conclusiones se limitan a perros de caza, aunque muchos también cumplían funciones de guardia. También reconocieron que aplicaron pruebas diseñadas principalmente en sociedades occidentales, por lo que estas podrían no captar habilidades habituales en otros contextos.
El equipo propuso desarrollar experimentos ajustados a la vida cotidiana de los perros de distintos entornos, con situaciones como la competencia por comida, la resolución independiente de problemas y la respuesta a riesgos ambientales.
“Las diferencias sustanciales entre culturas alrededor del mundo no parecen tener una gran influencia en este vínculo”, concluyeron los autores.
Fuente: Infobae — Ver noticia original