
Una brecha de seguridad en Binance, la mayor plataforma de intercambio de criptomonedas del mundo, dejó un impacto estimado en USD 6.300 millones, en lo que la empresa calificó como el mayor robo de criptomonedas de la historia.
La compañía indicó que localizó y congeló cerca de USD 3.000 millones de los activos afectados con la colaboración de socios de la industria. Hasta el momento, no comunicó novedades sobre el destino de los USD 3.300 millones restantes. La cofundadora de Binance, Yi He, aseguró que la plataforma cubrirá “todas las pérdidas derivadas del hackeo”.
El episodio volvió a poner el foco sobre la seguridad de los fondos de clientes en el mercado de activos digitales. La industria de las criptomonedas registró otros robos desde la creación de bitcoin en 2008, hechos que llevaron a inversores a revisar los riesgos vinculados a la tenencia de estos activos.
El ataque contra Bybit, en febrero de 2025, dejó al descubierto que incluso las billeteras fuera de línea pueden quedar comprometidas si falla el proceso de autorización. Los atacantes extrajeron tokens de ether valuados en unos USD 1.500 millones desde una billetera fría, un sistema que suele considerarse más seguro porque no permanece conectado de forma permanente a internet. El caso mostró que el resguardo técnico de los activos no basta cuando la operación de transferencia o las credenciales de quienes la validan quedan expuestas.
En agosto de 2021, Poly Network perdió cerca de USD 610 millones en criptomonedas luego de que un hacker explotara una vulnerabilidad de su protocolo de intercambio entre cadenas. La plataforma facilitaba operaciones directas entre usuarios y redes distintas, una función central para las finanzas descentralizadas.

El atacante logró controlar las direcciones que administraban las transferencias y vació varias billeteras. Días después devolvió casi todos los fondos, en una secuencia inusual que incluyó intercambios públicos con la empresa. Más allá de la restitución, el episodio alertó sobre la fragilidad de una infraestructura que prescinde de bancos y otros intermediarios.
En marzo de 2022, Ronin Network, la red vinculada al videojuego Axie Infinity, sufrió un robo de alrededor de USD 540 millones. Los hackers tomaron 173.600 ether y 25,5 millones de USD Coin tras comprometer el sistema que permitía mover fondos entre la cadena de bloques del juego y otras redes.
El ataque pasó inadvertido durante varios días y se detectó cuando un usuario no pudo retirar sus activos. La escala del episodio evidenció los riesgos de los llamados puentes blockchain, que conectan ecosistemas distintos y concentran grandes sumas en pocos puntos de control.
El robo a Coincheck, en enero de 2018, afectó a una de las principales plataformas de intercambio de Japón. Los delincuentes vaciaron una billetera caliente, es decir, una cuenta conectada a internet, y se llevaron activos valuados entonces en unos USD 530 millones. La pérdida se concentró en tokens NEM y obligó a revisar los sistemas de custodia de los exchanges.
La agencia de inteligencia de Corea del Sur planteó en ese momento que un grupo norcoreano podía estar detrás de la operación, aunque esa atribución no quedó establecida de forma definitiva.
El antecedente más emblemático fue Mt. Gox, la plataforma de Tokio que llegó a procesar cerca del 80% de las operaciones mundiales de bitcoin. Entre 2011 y 2014 sufrió sustracciones que, al momento de conocerse, equivalían a casi USD 500 millones. La empresa se declaró en bancarrota en 2014 y unos 24.000 clientes quedaron sin acceso a sus fondos. El colapso mostró la falta de controles, transparencia y segregación de activos que caracterizó a los primeros años de la industria.
En el caso de Bitget el mes pasado, la empresa detectó transferencias no autorizadas desde billeteras de clientes. Según la explicación de su directora ejecutiva, Gracy Chen, los atacantes comprometieron un sistema interno de la infraestructura de billeteras, falsificaron información de transacciones y activaron los mecanismos de autorización para retirar los activos. Las primeras estimaciones situaron el perjuicio en USD 351,6 millones, pero la compañía corrigió la cifra tras revisar las operaciones y concluyeron que fueron robados USD 387,5 millones.
En febrero de 2022, el objetivo fue Wormhole, un protocolo de finanzas descentralizadas que permite transferir activos entre blockchains. Los atacantes aprovecharon una falla en el mecanismo de verificación y generaron 120.000 tokens equivalentes a ether sin aportar el respaldo correspondiente. El perjuicio se calculó en cerca de USD 320 millones. Jump Crypto, la división especializada de Jump Trading que había adquirido al desarrollador del proyecto, repuso los fondos para evitar que los usuarios absorbieran las pérdidas. El caso exhibió el riesgo de emitir activos “envueltos” o replicados en otras redes.
(Con información de Reuters)
Fuente: Infobae — Ver noticia original