En 1946, la ciudad de Texarkana, al noroeste del estado de Texas, Estados Unidos, se hizo conocida por una serie de cuatro asesinatos violentos cometidos en un lapso de diez semanas. Los vecinos del lugar comenzaron a armarse y a mirar con desconfianza a todos los visitantes, ya que los ataques se habían producido los días de luna llena y a parejas que se encontraban en parajes alejados, en momentos de intimidad.
Rápidamente, la policía inició una investigación, pero era tal el temor que había generado en la población que se volvió un caso de índole federal. El 16 de abril, el diario Texarkana Daily News tituló en uno de sus enunciados: El asesino fantasma elude a los oficiales mientras se presiona la investigación de los asesinatos. Desde ese momento, el criminal detrás de estos asesinatos comenzó a ser llamado “el asesino fantasma”.
Los únicos que pudieron dar datos descriptivos sobre el asesino fueron Jimmy Hollis y Mary Jeanne Larey, quienes después de ver una película en el cine, se fueron a un lugar apartado de la ciudad y, mientras se encontraban dándose un apasionado beso, vieron acercarse a un hombre que llevaba una máscara de tela blanca y que los apuntó con una linterna blanca. “No quiero matarte, amigo, así que haz lo que te digo”, fueron las palabras que ambos escucharon pronunciar al atacante.

Jimmy fue golpeado por hasta quedar inconsciente en el suelo y con el cráneo fracturado. Según relató ante la policía Mary, los golpes fueron tan fuertes que pensó que su enamorado había muerto. Luego, le ordenó a ella que comenzara a correr. Carretera arriba vio un auto que pensó que sería su salvación, pero el mismo estaba vacío. Fue allí donde el atacante la alcanzó y le preguntó por qué estaba corriendo. Ella le respondió que él se lo había pedido y fue entonces que la tiró al suelo y la agredió sexualmente.
Tras su cometido, el abusador huyó y la joven volvió a correr para pedir ayuda en la primera casa cercana que encontró. Por su parte, Jimmy logró incorporarse y, con ayuda de un automovilista que pasaba, se contactó con la policía local.
El modus operandi del criminal se repitió tres veces más, aunque las siguientes parejas no corrieron con la misma suerte. Durante la investigación hubo 400 sospechosos, pero el detalle que marcaría la diferencia en la búsqueda del culpable sería que los policías comenzaron a notar que cada vez que pasaba uno de estos ataques se reportaba el robo de un vehículo. Con lo cual, quien atacaba buscaba no dejar rastros de su paradero y era hábil en la sustracción de automotores.

Esta pista condujo a Youell Swinney, un hombre de 29 años con antecedentes por robo de autos y falsificación. Al ser detenido, les preguntó a los oficiales: “¿Qué creen que me harán por esto? ¿Me condenarán a la silla eléctrica?”. Esa reacción despertó aún más las sospechas. Incluso, su pareja de aquel entonces lo acusó de haber cometido los asesinatos de Paul Martin y Betty Jo Booker, pero posteriormente se retractó y, al ser su cónyuge, no pudo ser obligada a testificar en su contra.
Finalmente, fue condenado a 27 años de prisión por robo de vehículos. Si bien los ataques cesaron tras su encarcelamiento, nunca se pudo probar que haya sido el responsable. En la actualidad, el caso sigue abierto y es considerado por el Departamento de Seguridad Pública de Texas como el principal asesinato sin resolver en la historia del estado.

En el año 1976, inspirado por esta historia, el director Charles B. Pierce decidió crear la película The Town That Dreaded Sundown conocida en Latinoamérica como Terror al anochecer. Cada verano, en las fechas en las que ocurrieron los asesinatos en la región, vuelve a ponerse en cartelera la cinta que sigue atemorizando a miles de personas y que recuerda los crímenes que siguen sin resolverse.
Fuente: La Nación — Ver noticia original