Un problema de convivencia entre vecinos terminó en la Justicia en Ingeniero Huergo, Río Negro. Un propietario demandó a quienes viven en la casa lindera porque, según denunció, los gatos que salían de esa vivienda pasaban las noches sobre su techo, entre corridas, peleas y ruidos que se prolongaron durante meses.
El hombre sostuvo que la situación afectó su descanso y su salud, y también le provocó pérdidas económicas: uno de sus inquilinos se fue por las molestias y tuvo que bajar el precio del alquiler para evitar que el departamento quedara vacío.
El Juzgado de Paz de Ingeniero Huergo hizo lugar a la demanda por daños y perjuicios y condenó a los vecinos a indemnizarlo. Además, les ordenó prevenir y hacer cesar las molestias injustificadas que pudieran ocasionar los animales.
Qué pasó entre los vecinos y por qué terminó en la Justicia
Según el expediente, el conflicto se extendía desde 2023. El demandante afirmó que los gatos caminaban por los techos durante la noche, se peleaban y dejaban excrementos en su propiedad. También señaló que ya había antecedentes ante el Juzgado de Faltas Municipal, que había aplicado sanciones que, según su presentación, no fueron cumplidas.
Los demandados rechazaron las acusaciones. Sostuvieron que tenían una tenencia responsable, que los gatos estaban castrados y que en la zona había una sobrepoblación de animales. También acusaron al propietario de hostigarlos y exagerar los perjuicios.
Durante el proceso declararon testigos y se incorporaron documentos. Uno de los testimonios fue especialmente importante: un joven que alquilaba el departamento contó que los ruidos nocturnos eran frecuentes, que no podía descansar bien y que esa situación influyó en su decisión de mudarse.
Qué tuvo en cuenta el juez para condenarlos
Al resolver el caso, el magistrado aplicó las normas del Código Civil y Comercial que regulan las molestias entre vecinos. Estas establecen que no deben tolerarse perturbaciones que excedan los límites normales de convivencia, de acuerdo con su intensidad, frecuencia y duración.
El juez consideró que los ruidos denunciados superaban ese límite y tuvo en cuenta que ya existían intervenciones municipales sin que se hubieran adoptado medidas eficaces para resolver el problema.
La sentencia dio por acreditados tanto el perjuicio económico vinculado con la pérdida de inquilinos y la reducción del alquiler como el daño moral que sufrió el propietario.
Además de la indemnización, los vecinos deberán tomar medidas para evitar que las molestias continúen. El fallo busca así poner fin a un conflicto que, de acuerdo con lo probado en la causa, se prolongó durante meses y afectó tanto la vida cotidiana del demandante como el uso de su propiedad.
Fuente: TN — Ver noticia original