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Antonela Ferracioli: “Necesitamos mano de obra especializada para el futuro de Neuquén”

En diálogo con la edtech TICMAS, la representante de la Zona Franca de Zapala habló de la formación que requieren los proyectos industriales en la provincia, las posibilidades logísticas de la ciudad y la participación de las mujeres en puestos de conducción
Antonela Ferracioli: “Necesitamos mano de obra especializada para el futuro de Neuquén”

Antonela Ferracioli

Entre las condiciones que evalúan las empresas antes de instalar un proyecto industrial en la Zona Franca de Zapala está la disponibilidad de trabajadores preparados para llevarlo adelante. Antonela Ferracioli, apoderada y representante del accionista mayoritario de la sociedad concesionaria Zona Franca de Neuquén S.A señaló que la ciudad tiene posibilidades de responder a esa demanda, aunque para hacerlo necesita vincular a las empresas con las instituciones educativas. “Necesitamos mano de obra especializada para lo que viene en Neuquén”, dijo.

Ferracioli conversó con TICMAS, la empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento, durante la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas en Neuquén. Ubicada en el centro de la provincia y conectada con los puertos chilenos a través del paso Pino Hachado, la Zona Franca busca recibir actividades industriales, depósitos y servicios vinculados con el comercio exterior. En ese marco, Ferracioli habló de la formación de trabajadores, de la necesidad de revisar los planes de estudio y de su experiencia como mujer en ámbitos empresariales donde todavía predominan los hombres.

—Desde tu experiencia, ¿qué necesita Neuquén hoy?

—Necesita educación. Los gobernantes están pidiendo que la mano de obra sea neuquina, pero necesitamos formarla. Hace falta mano de obra especializada para lo que viene en Neuquén.

—¿En la Zona Franca ya se necesitan trabajadores?

—Nosotros recién estamos empezando a necesitarlos. La Zona Franca es un proyecto que se firmó hace treinta años y Zapala lleva todo ese tiempo esperando que la salve de alguna forma. Las empresas que pueden poner sus bases son las que van a contratar personal especializado, según el rubro. Zapala está en el centro de la provincia. Es una ciudad relativamente grande que, si empezamos a trabajar con los organismos de educación, puede formar a esos trabajadores. Hay una expectativa de que esto se logre con la Zona Franca. El que importa y necesita dejar mercadería puede instalarse mucho más rápido; el que desarrolla un proyecto, en cambio, es como quien construye una fábrica. Ya hay una empresa que está empezando a hacer movimiento de suelo y otras que están terminando de evaluar. Entre las cosas que analizan está la cantidad de personal que necesitan.

—Zapala no tiene el movimiento petrolero de otras áreas, pero ¿cómo se vinculan ustedes con esa expansión?

—Creo que Zapala puede funcionar como un hub logístico para la industria. Todo lo que llega del Pacífico puede entrar por los puertos de Chile y el paso de Pino Hachado, que permanece cerrado muy pocos días al año. El mayor desafío es que las grandes empresas empiecen a pensar el comercio exterior desde Neuquén y no desde Buenos Aires, como lo hicieron históricamente. Es una inercia que nos cuesta vencer, pero de a poco se dan cuenta de que pueden tener sus repuestos y depósitos a cien kilómetros de la operación. Y hoy el costo es importante.

Antonela Ferracioli

—La industria petrolera es eminentemente masculina. ¿Cómo es llevar adelante un proyecto siendo la mujer del equipo? ¿Te toca, en algún momento, levantar los codos?

—Hay muchas mesas donde soy la única mujer. La oportunidad me la dio mi papá, que no tenía hijos varones, y pude empezar a armar esto. Todavía hay muchas mesas donde solamente hay hombres, y te sorprende. No pasa únicamente en la industria petrolera. Hoy se ven más mujeres en la operación, pero no en los puestos gerenciales. Te diría que es difícil en cualquier industria. En la petrolera, ni te explico.

—Cuando hay una sola mujer, también parecería tener la responsabilidad de destacarse.

—Sí, totalmente. Vengo de una familia que hace muchos años está en Neuquén. Mi papá y sus hermanos eran cuatro varones: soy de la primera generación en la que hay una mujer en este lugar. Primero cuesta que te vean como alguien que puede decir algo interesante, que puede pensar distinto. También está cómo congeniás la familia con el trabajo y el liderazgo. Creo en la sinergia entre el hombre y la mujer, y trato de desarrollarla en los ámbitos donde trabajo. Además de la Zona Franca, tenemos un centro médico donde hay anestesistas y cirujanas. En medicina también es difícil para las mujeres. Creo que el hecho de que yo sea la líder ayuda a que otras se animen. Incorporar a una anestesista mujer era un desafío. Cuando vinieron, le dije al de la asociación: “Quiero, si es posible, que sea una mujer la que esté acá”. Quiero dar esas oportunidades que a veces cuesta dar. Estoy en un lugar desde el que puedo hacerlo. Después te tenés que ganar el lugar, pero primero alguien tiene que darte la oportunidad. Y a veces somos las mismas mujeres las que les ponemos palos a las demás.

—Antes de empezar la charla contabas que te vinculás con las escuelas de Neuquén. ¿Qué deudas encontrás en infraestructura y en educación?

—Lo más difícil es la formación. Tiene que ver con la calidad de los docentes, con la relación entre las empresas y la docencia, y con los planes de estudio. Lo primero que hay que cambiar son los planes: cómo flexibilizamos para que otros profesionales puedan enseñar mientras no tengamos docentes en determinados rubros. Creo que Enseñá por Argentina tiene esa visión. Cuando empecé a hablar con gente de la organización para trabajar en Zapala, contacté a un médico de la clínica que vive allá y me dijo: “Tenés que hablar con mi mujer porque es alumni de Enseñá”. Las redes y las vinculaciones permiten que generar esos encuentros, y creo que tengo esa responsabilidad. Me encantaría cambiarle la vida a las personas de Zapala. La impronta de la mujer también hace que esos proyectos tengan algo distinto.

Fuente: Infobae — Ver noticia original