“Yo no me voy a callar por la memoria de mi hija”. Con esa frase, la madre de Erika Antonella Álvarez (25) expresó su dolor y reclamó justicia durante una audiencia judicial realizada el 15 de octubre, en la que el juez les dio la palabra a los familiares de la joven asesinada en Tucumán.
Frente al magistrado, la mujer cuestionó la actitud de Felipe Sosa, el exmilitar acusado de ser el principal responsable del crimen, y sostuvo que su comportamiento durante las audiencias también debía ser tenido en cuenta. “Yo ya estaba viendo lo violento que es este femicida. Sosa odia a las mujeres”, afirmó mientras se dirigía al juez.
La madre de Erika también rechazó los planteos del acusado sobre los impedimentos judiciales que tendría para leer la Biblia y ver a su hija. Para explicar lo que considera verdaderamente cruel, habló de la ausencia de la joven y del impacto que su muerte provocó en toda la familia.
“Él dice que eso es cruel. Pero cruel es ver a mi nenita menor llorar por su hermana. Usted no sabe lo que es contener a la noche a mi nena especial, que decía: ‘Mamá, le extraño a la Anto’”, expresó, visiblemente afectada.
El dolor de la familia y el pedido de justicia
En su intervención, la mujer hizo hincapié en que, mientras Sosa puede mantener el vínculo con su hija, ella y el resto de sus familiares ya no tienen la posibilidad de volver a ver a Erika.
“Yo no puedo abrazar a mi hija. Usted no sabe, nadie sabe el dolor que sentimos. Nadie sabe cómo destrozaron a nuestra familia”, sostuvo ante el juez.
También cuestionó las explicaciones que, según denunció, intentaría sostener el acusado y pidió que se tenga en cuenta el resultado de la autopsia. “Que cuenten la autopsia, lo que dice el cuerpo de mi hija”, reclamó.
En otro tramo de su declaración, la madre insistió en que no piensa guardar silencio durante el proceso judicial. “No me voy a callar por la memoria de mi hija, no me voy a callar”, repitió.
Antes de terminar, resumió su reclamo en una sola palabra: justicia. “Lo único que he pedido es justicia, nada más”, expresó.
El testimonio se produjo en la antesala del juicio oral por el femicidio de Erika, de 25 años, que comenzó este lunes en la ciudad de Tucumán. El debate tiene como principal acusado a Sosa. También están imputados Justina Gordillo, pareja del exmilitar, y Jorge Orlando “Chicho” Díaz, señalados por su presunta participación en el encubrimiento del crimen.
La familia de la joven reclama una pena de prisión perpetua para los acusados y espera que el proceso permita esclarecer lo ocurrido. Para su madre, sin embargo, ninguna audiencia puede reparar la ausencia que atraviesa desde el asesinato de su hija.
Fuente: TN — Ver noticia original