Es probable que muchos argentinos hayan jugado alguna vez al quemado durante una clase de educación física. Lo que quizás no sepan es que esa actividad tiene una versión deportiva organizada internacionalmente: el dodgeball. Con seis pelotas, dos equipos y una combinación de puntería, velocidad y estrategia, esta disciplina convierte un juego tradicional en una competencia reglamentada.
Qué es el dodgeball y cómo se juega
El dodgeball tiene antecedentes que se remontan a 1920 y se popularizó en Estados Unidos, donde se incorporó a los ámbitos escolares. Su práctica se formalizó durante el siglo XX y, con el tiempo, se extendió a distintos países. El partido se disputa entre dos equipos en una cancha similar a la de vóley, pero sin red, dividida en dos campos. Se utilizan seis pelotas y el objetivo es eliminar a todos los integrantes del equipo contrario. Los encuentros pueden organizarse en dos tiempos de 20 minutos, según el formato reglamentario.
Para eliminar a un rival, hay que golpearlo con una pelota válida, generalmente sin que esta toque el suelo antes. Sin embargo, no todo consiste en lanzar: también es posible esquivar los disparos, utilizar una pelota como escudo o atrapar en el aire una lanzada por el adversario. Esta última acción, conocida como catch, puede tener consecuencias favorables para el equipo que la consigue, según el reglamento de la modalidad.
Entre las principales prohibiciones figuran tocar la pelota con los pies, pisar la línea central y pasar al campo rival. Existen dos modalidades destacadas, Foam y Cloth, que se diferencian, entre otros aspectos, por el material de las pelotas. La coordinación, los reflejos y el trabajo colectivo resultan fundamentales para ganar.
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Cuál es la diferencia entre el dodgeball y el “quemado”
En Argentina, el dodgeball comenzó a desarrollarse en 2015 y fue pionero en la región latinoamericana. El 14 de noviembre de 2018 se creó la Federación Argentina de Dodgeball, un paso importante para institucionalizar la disciplina y favorecer su expansión. Desde entonces, creció la presencia de equipos y torneos en distintas provincias.
A diferencia del quemado recreativo, que suele tener reglas informales y variantes según la escuela, el dodgeball organizado establece dimensiones, tiempos y procedimientos definidos. Además, se destaca por su carácter inclusivo: pueden participar mujeres y varones, y no requiere una inversión económica elevada para iniciarse.
La película que popularizó el dodgeball
El deporte también ganó notoriedad gracias a Pelotas en juego (Dodgeball: A True Underdog Story), la comedia de 2004 protagonizada por Ben Stiller y Vince Vaughn. En la historia, un grupo de personajes considerados perdedores participa en un torneo de dodgeball para salvar un gimnasio amenazado por un empresario rival.
Con humor, exageraciones y enfrentamientos disparatados, la película presenta la competencia como una oportunidad para superar dificultades y trabajar en equipo. Aunque su representación es caricaturesca, contribuyó a instalar el nombre del deporte en la cultura popular. En Argentina, donde el quemado ya formaba parte de la infancia de generaciones, el dodgeball demuestra que aquel juego de patio también puede convertirse en una disciplina deportiva con identidad propia.