Luis María Montanari lleva años haciendo emocionar al público con sus personajes y peleas sobre el ring. Pero, esta vez, el mítico luchador argentino conocido como la Masa tiene un admirador único que no necesita entradas para verlo en acción: su hijo Bautista, apodado Masita Júnior, que sueña con seguir sus pasos.
Con su máscara hecha a medida y un nombre que lleva el legado familiar, a los ocho años tiene claro qué quiere para el futuro: ser fisicoculturista y luchador, como su papá.
En diálogo con TN, Masita Júnior contó que empezó a interesarse por la lucha después de ver programas como 100% Lucha y Titanes en el Ring. Y que busca seguir los pasos de su papá, su ídolo: “Quiero ser grande como mi papá y, si se puede, más”.
De mirar lucha libre en la tele a soñar con subirse al cuadrilátero
El camino de Masita Junior empezó frente a la pantalla. Primero descubrió 100% Lucha; después, Titanes en el Ring y así siguió buscando todo lo relacionado con ese mundo. De a poco, lo que veía dejó de ser solamente un entretenimiento y se convirtió en un sueño.
Junto a su padre, la Masa, no solo vio los programas, sino que conoció los secreto que a todo chico le gustaría conocer sobre ese mundo. Los sabe y los cuida como si fueran oro.
Además de ser luchador, Bautista también imagina otros futuros posibles: “Yo pienso que de grande puedo ser astronauta, pero acabo de ver que puedo ser luchador, porque me gusta. Y con mi papá siempre juego a la lucha”.
También encuentra una conexión con otra actividad que practica: el taekwondo. Para él, esas disciplinas tienen algo en común: “Y como el arte marcial me gusta, la lucha también me va a gustar”, razona.
Sin embargo, por ahora tiene que esperar. Sabe que el ring no es un lugar para chicos de su edad y que necesita crecer. “Estoy esperando la lucha porque soy muy chiquito y todavía no me corresponde”, explica.
“La Masa es top 1″
Masita Júnior no solo sueña con seguir los pasos de su papá, sino también con igualarlo y, si puede, superarlo: “Quiero ser muy fuerte, grande como mi papá y, si se puede, más que mi papá”, dice. Después de ver los programas en los que participó la Masa, tampoco tiene dudas sobre quién es el mejor luchador de la Argentina: “La Masa es top 1”.
Mientras espera, juega con su papá a ser fisicoculturista y se divierte haciendo de presentador de una competencia imaginaria en la que ambos se enfrentan.
Pero hay algo que transforma esa admiración en una experiencia todavía más especial: la máscara. La suya se la hizo su papá a medida cuando él se la pidió. Para elegir el diseño, no dudó: quería una igual a la de la Masa, pero hecha especialmente para él.
“Por un lado siento que soy un niño y, cuando me pongo la máscara, siento que tengo una carrera por delante que está llena de fuerza, de lucha”, expresa.
Una relación que se construye desde afuera hacia adentro del ring
La lucha es uno de los tantos puntos que unen a la Masa y Masita Júnior, pero alcanza con observarlos un rato para entender que su vínculo va mucho más allá. Luis está atento a Bautista, a lo que quiere, a lo que necesita y a las cosas que le pasan. Incluso cuando está ocupado trabajando en su gimnasio, encuentra la manera de hacerse un momento para él.
Comparten buena parte del día y tienen sus propios códigos. En los viajes en camioneta escuchan música y cantan juntos: pueden pasar de Billy Idol a Michael Jackson sin demasiadas explicaciones. También tienen películas y series favoritas, chistes internos que solo ellos entienden y juegos que se repiten hasta convertirse en parte de su historia.
Hay algo más que llama la atención al verlos juntos: la manera en que Luis conversa con su hijo. Desde chico, eligió hablarle como a alguien que puede entender las cosas. Le explica los riesgos de la lucha, le cuenta sobre sus experiencias en el deporte y responde a sus preguntas. Bautista escucha, pregunta y participa de esas conversaciones con una seriedad que contrasta, por momentos, con sus ocho años.
Para Luis, ese diálogo es parte central de su relación: “Tenemos diálogos constantes de lucha, del deporte en general”. También disfruta de que Bautista comparta momentos con él. “Que me acompañe, que esté, que me escuche, que aprenda, que me pregunte y, sobre todo, que me haga caso”, enumeró entre las cosas que más valora de su hijo.
Esa confianza también se refleja en la naturalidad con la que se demuestran cariño. Durante la entrevista, Bautista aseguró que quiere a su papá más de lo que él lo quiere a él. Luis, que al principio aceptó la afirmación entre risas, después respondió: “Yo también te quiero mucho más”.
Para la Masa, que su hijo quiera seguir sus pasos es mucho más que una alegría: es también una señal de que el ejemplo que intenta darle está dejando huella.
“Sé que tengo a alguien que va a seguir mis pasos y que lo va a hacer excelentemente”, dice. Y, aunque todavía faltan años para que Masita Júnior pueda cumplir su sueño de subirse al ring, ya hay algo que los une más allá de las máscaras, los músculos y las peleas.
Por ahora, Bautista seguirá creciendo entre juegos, canciones, dibujos y conversaciones con su papá. La lucha tendrá que esperar, pero la admiración ya está ahí: “Sobre todas las cosas, quiero ser como vos”, resume.
Fuente: TN — Ver noticia original