El Niño está en el centro de la escena meteorológica, ya que afecta a distintas zonas de la Argentina donde el granizo y las tormentas eléctricas se repiten de manera frecuente. Según los expertos, si se confirma el fenómeno climático “Súper Niño”, los eventos serían cada vez más habituales.
Pablo Canziani, especialista en físico-química de la atmósfera y climatología, se refirió a las causas de El Niño que favorecen a las tormentas. El experto sostuvo que un episodio de este fenómeno aumenta la actividad de tormentas, granizo y precipitaciones en la Pampa Húmeda, el Chaco, las Sierras de Córdoba y Mendoza.
El aumento en la actividad se debe a que llega más humedad desde la Amazonía y Brasil hacia la Argentina. A esto se suma el calor, lo que genera mayor inestabilidad en la atmósfera.
Aunque la nubosidad reduce la radiación en la superficie y por esta razón no siempre se siente el calor, Canziani explicó que la troposfera (la capa baja de la atmósfera) está más calidad e inestable. Estos favorece la aparición de tormentas severas.
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Los efectos de el Súpero Niño en la Argentina
En provincias como Mendoza, San Juan y el este de las sierras cordobesas, la topografía potencia las granizadas. En diálogo con Cadena 3, el especialista indicó que si bien las tormentas de primavera y verano son habituales en Córdoba, hay fenómenos climáticos “sin antecedentes”.
Por ejemplo, pueden darse tres granizadas en un mismo día. Al mismo tiempo, el experto y su equipo analizaron una serie de precipitaciones desde aproximadamente 1860-1970 hasta 2023 para Buenos Aires, Córdoba, Corrientes y Bahía Blanca.
En Córdoba, la lluvia entre mediados de octubre y abril depende en gran parte del ciclo El Niño-La Niña. Según el especialista, El Niño llueve más y con La Niña aparece la sequía. Aún sin tener en cuenta ese ciclo, las precipitaciones mostraron una tendencia creciente en los últimos 130 y 150 años, más marcada que en las otras localidades estudiadas.
El experto también comparó el escenario actual con el Súper Niño de 1877-1878. Aquel episodio también trajo más lluvias, pero los eventos de las últimas décadas dejaron precipitaciones aún mayores. Canziani indicó que el resultado final dependerá de la humedad que ingrese desde el Atlántico a través de Brasil, Uruguay y el norte argentino.
¿Existe la siembra de nubes?
Por otro lado, sobre las teorías de geoingeniería y siembra de nubles, Pablo Canziani explicó que los estudios sobre la lucha antigranizo, realizados en Mendoza y en zonas similares de Estados Unidos, “no son contundentes” y no demuestran cambios importantes en las precipitaciones a escala regional.
Según él, la geoingeniería es una disciplina “muy peligrosa” que recién da sus primeros pasos y “la mayoría de los intentos han fracasado o pueden tener consecuencias graves”, como la emisión de azufre en la estratosfera, que perjudica a la capa de ozono.