Emplazado en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, a 2461 metros sobre el nivel del mar, el rincón jujeño de Tilcara ultima los preparativos para una nueva edición de su emblemática ceremonia por el Día de las Almas.
De poco más de 6000 habitantes, la localidad mantiene viva una tradición ancestral que cada noviembre reúne a las familias para homenajear a sus seres queridos fallecidos mediante mesas de ofrendas, panes con formas simbólicas y comidas preparadas especialmente para “recibir sus almas”.
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La costumbre se desarrolla entre el 1 y el 2 de noviembre, cuando los hogares se preparan para recordar a quienes ya no están y compartir un ritual que combina las creencias andinas con las tradiciones del calendario católico.
¿Cómo se celebra el Día de las Almas en Tilcara?
Durante las ceremonias por el Día de las Almas, los habitantes de Tilcara mantienen una tradición de respeto y homenaje a sus seres queridos fallecidos mediante ofrendas de alimentos y bebidas. Entre las preparaciones típicas se encuentran panes con forma de escaleras, cruces, llamas, palomas, ángeles y figuras humanas, que se elaboran especialmente para esta época del año, según repasó el portal oficial de Turismo.
Las familias acomodan cuidadosamente la comida, las velas y las fotografías para montar un altar y recibir simbólicamente a las almas. Entre las ofrendas se encuentran empanadillas de cayote, rosquetes, bebidas y golosinas que eran del gusto de los difuntos.
La ceremonia comienza tradicionalmente el 1 de noviembre, cuando se espera el regreso de las almas a sus hogares, y se extiende hasta el mediodía del día siguiente. Durante ese período, familiares y allegados se reúnen para recordar a quienes murieron y acompañar las oraciones.
El 2 de noviembre, la conmemoración continúa en el cementerio, donde los habitantes llevan coronas de flores y velas para homenajear a sus seres queridos.
Cuando el fallecimiento es reciente, se suele hablar de un “alma nueva”, por lo que su recibimiento suele requerir una preparación especialmente significativa.
Durante los primeros tres años posteriores al fallecimiento la mesa dedicada al alma nueva puede ser considerablemente más abundante.
“Este aspecto permite comprender por qué las mesas no responden a un modelo único. Su tamaño, los alimentos elegidos, las figuras de pan y la forma de organizar el encuentro están atravesados por la historia de cada familia”, detalla el blog de viajes Paradanortetravel.