La pandemia fue el punto de partida de un cambio que Carina Gómez Lauga venía necesitando. Vivía en el centro de Mar del Plata, cerca de la costa, pero empezó a imaginar una vida más tranquila, lejos del ritmo de la ciudad y en contacto con la naturaleza.
Cuando tomó la decisión, no tardó en ponerla en marcha: vendió su casa en apenas 15 días, cargó sus pertenencias en una camioneta y viajó hacia Traslasierra, en Córdoba. Cerca de San Javier encontró el lugar donde quería empezar de nuevo y proyectó una vivienda pequeña, diseñada por ella misma.
El resultado fue una tiny house de apenas 21 metros cuadrados, pensada para aprovechar cada rincón sin resignar comodidad. Con autonomía energética y espacio exterior, la casa se convirtió en su refugio y en el escenario de una rutina que combina trabajo, naturaleza y vida social.
Cómo es la tiny house de 21 metros cuadrados
La vivienda mide 3 metros de ancho por 7 de largo y se construyó en siete meses junto a un albañil de la zona. Antes de empezar la obra, Carina pasó meses mirando videos sobre casas rodantes y formas de vida minimalistas para definir cómo distribuir el espacio. La idea era tener todo lo necesario en una superficie reducida. Para eso, diseñó cada sector con un criterio funcional y buscó que la casa mantuviera una conexión con el entorno serrano.
Uno de los puntos centrales del proyecto fue la energía. Instaló cuatro paneles solares y dos baterías de gel para abastecer la vivienda. También sumó luces LED y focos solares en el jardín. Aunque la red eléctrica llega hasta la entrada del terreno, eligió generar su propia energía.
De qué trabaja desde su casa en las sierras
La mudanza no implicó dejar de lado su actividad profesional. Gracias a una conexión a internet, Carina puede trabajar de manera remota como coach, dar clases universitarias y ofrecer consultas holísticas desde su casa.
Esa posibilidad fue clave para sostener el cambio de vida sin tener que volver a instalarse en una ciudad. Su rutina combina las obligaciones laborales con el tiempo al aire libre y una relación más cercana con el entorno.
La decisión también estuvo atravesada por experiencias personales difíciles. Según contó en una entrevista, después de su divorcio atravesó una depresión fuerte y, años más tarde, enfrentó un cáncer de mama. Esos momentos influyeron en su búsqueda de una vida diferente y en la decisión de priorizar su bienestar.
Fuente: TN — Ver noticia original