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La caspa y la dermatitis seborreica: dos afecciones del mismo espectro con tratamientos distintos

Dermatólogos explican las diferencias entre ambas condiciones del cuero cabelludo, sus factores desencadenantes y las opciones terapéuticas disponibles, desde champús antimicóticos hasta medicación con prescripción
La caspa y la dermatitis seborreica: dos afecciones del mismo espectro con tratamientos distintos

La caspa y la dermatitis seborreica forman parte del mismo espectro clínico y varían principalmente según su gravedad y localización (Imagen Ilustrativa Infobae)

La descamación del cuero cabelludo suele asociarse con la caspa, un problema frecuente que afecta hasta a la mitad de la población adulta. Sin embargo, cuando las escamas persisten, se vuelven grasosas o aparecen junto con enrojecimiento y ardor, puede tratarse de dermatitis seborreica, una afección relacionada que requiere un abordaje distinto.

Según explicó la dermatóloga Oma Agbai, directora de restauración capilar de UC Davis Health, ambas alteraciones forman parte de un mismo espectro. “La caspa y la dermatitis seborreica se consideran básicamente la misma condición; se diferencian sobre todo por la gravedad y la ubicación”, señaló en declaraciones recogidas por Prevention. Ninguna de las dos es contagiosa ni implica falta de higiene.

La caspa provoca escamas finas y picazón leve en el cuero cabelludo

La caspa suele manifestarse mediante pequeñas partículas blancas que se desprenden del cuero cabelludo y pueden quedar visibles en el cabello o sobre la ropa. También puede causar una picazón moderada, aunque sin lesiones inflamadas ni molestias intensas.

El dermatólogo Benjamin Ungar, director del Centro de Excelencia en Alopecia y de la clínica de rosácea y dermatitis seborreica del Monte Sinaí, describió la descamación y la picazón leve como los signos más habituales de este cuadro.

La caspa se manifiesta mediante pequeñas partículas blancas que se desprenden del cuero cabelludo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detrás de la caspa intervienen varios factores. Los especialistas consultados por Prevention mencionaron la producción de sebo, el estado de la barrera cutánea y la proliferación de Malassezia, un tipo de levadura que habita normalmente en la piel. En determinadas condiciones, ese microorganismo puede favorecer la renovación acelerada de las células de la piel y generar las escamas.

La frecuencia del problema varía según el tipo de cabello, la producción de grasa y las rutinas de lavado. Aunque afecta a personas de todos los grupos demográficos, los hombres presentan caspa con mayor frecuencia.

La dermatitis seborreica suma inflamación, ardor y escamas adheridas

La dermatitis seborreica puede comenzar con síntomas parecidos a los de la caspa, pero suele presentar una mayor reacción inflamatoria. La picazón puede ser más intensa y acompañarse de ardor, sensibilidad, enrojecimiento y escamas gruesas que permanecen adheridas a la piel.

Agbai indicó que estas escamas pueden tener un aspecto graso y amarillento. En personas de piel oscura, el enrojecimiento puede resultar menos visible, aunque pueden aparecer zonas más claras u oscuras que el tono habitual de la piel.

La dermatitis seborreica genera escamas gruesas y adheridas que se acompañan de enrojecimiento, ardor y respuesta inflamatoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una diferencia relevante es que la dermatitis seborreica no se limita necesariamente al cuero cabelludo. Puede afectar áreas con alta concentración de glándulas sebáceas, entre ellas las cejas, la frente, los costados de la nariz, las orejas, la barba y el pecho.

La afección aparece con mayor frecuencia en tres etapas de la vida: durante la infancia, en la adolescencia o adultez temprana y en mayores de 50 años. En bebés, recibe el nombre de costra láctea. También puede presentar cuadros más marcados en personas con VIH o con ciertas enfermedades neurológicas, como el Parkinson.

El estrés, el invierno y la falta de sueño pueden agravar los brotes

Un cuadro leve de caspa puede evolucionar hacia una manifestación más intensa. “El estrés, el invierno, dormir poco o una enfermedad pueden llevar una caspa leve a un brote completo”, explicó la dermatóloga Kautilya Shaurya, de Schweiger Dermatology Group en Nueva York, según publicó Prevention.

Los pacientes pueden alternar durante años entre períodos de síntomas leves y brotes inflamatorios. Por eso, los especialistas recomiendan tratar la descamación desde sus primeras manifestaciones y mantener una rutina adecuada para reducir recaídas.

Ungar sostuvo que los tratamientos que incorporan mecanismos antiinflamatorios pueden ayudar a limitar la progresión, aunque no es posible anticipar con precisión qué personas desarrollarán dermatitis seborreica.

El estrés, la falta de sueño y el invierno constituyen factores que transforman una descamación leve en un brote severo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los champús antimicóticos son la base del tratamiento inicial

Los tratamientos de ambas afecciones buscan controlar la descamación, disminuir la inflamación y reducir la acción de la levadura Malassezia. Para la caspa, suelen utilizarse champús de venta libre con ingredientes antimicóticos o exfoliantes. En casos de dermatitis seborreica, puede ser necesaria medicación bajo prescripción dermatológica.

El champú con ketoconazol es una de las opciones habituales, especialmente para personas con cabello lacio y cuero cabelludo graso. Para que el producto tenga efecto, Shaurya aconsejó dejarlo actuar entre cinco y diez minutos antes de enjuagarlo.

En brotes con inflamación o picazón intensa, los médicos pueden indicar corticoides tópicos durante períodos breves. Para cabello rizado o muy seco, Agbai mencionó la posibilidad de utilizar aceite capilar con fluocinolona, siempre según indicación profesional.

Cuando la dermatitis afecta la cara, el tratamiento exige mayores cuidados por la sensibilidad de esa piel. En esos casos, pueden utilizarse productos como ketoconazol, tacrolimus o roflumilast, con el objetivo de emplear la menor cantidad de medicación necesaria para mantener los síntomas controlados.

Consultar a un dermatólogo es clave si no hay respuesta tras seis semanas

Rascarse o retirar las escamas de forma agresiva puede empeorar la irritación. También se aconseja ajustar la frecuencia de lavado al cuero cabelludo y al tipo de cabello: una persona con cabello seco, rizado o afro puede necesitar uno o dos lavados semanales, mientras que otra con cabello lacio y graso puede requerirlos con mayor frecuencia.

La ausencia de mejoras tras cuatro o seis semanas de tratamiento amerita la consulta con un dermatólogo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas desaconsejan aplicar aceites cosméticos comunes sobre el cuero cabelludo sin orientación médica, ya que el exceso de sebo puede agravar el cuadro. El aceite mineral puede utilizarse para ablandar escamas, pero no sustituye los tratamientos indicados.

Si cuatro a seis semanas de tratamiento constante no producen mejoría, si las lesiones se expanden o si los síntomas son intensos, conviene consultar a un dermatólogo. Psoriasis, rosácea e infecciones por hongos pueden presentar signos similares y requieren diagnósticos y terapias diferentes.

Fuente: Infobae — Ver noticia original