Hay una planta capaz de transformar un balcón cuando llega la tarde: la llamada “dondiego de noche” o “maravilla del Perú” (Mirabilis jalapa) comienza a abrir sus flores hacia el final del día y puede mantenerlas abiertas durante buena parte de la noche. Sus colores pueden ir del blanco al amarillo, rosa, rojo o magenta, y su perfume la convierte en una alternativa especialmente atractiva para quienes buscan disfrutar del espacio en el exterior.
Esta especie también puede cultivarse en macetas, por lo que resulta una opción interesante para patios, terrazas y balcones. En recipientes alcanza aproximadamente entre 60 y 90 centímetros de altura y es capaz de desarrollar una estructura bastante frondosa. Una de las recomendaciones centrales es elegir un contenedor grande, de al menos unos 50 centímetros de diámetro, con agujeros en la base que permitan eliminar el exceso de agua.
El lugar elegido también tiene un papel importante en cuanto a su desarrollo. El dondiego de noche necesita buena exposición solar para florecer de manera abundante y se recomienda buscar una ubicación que reciba alrededor de seis horas de luz directa. En zonas donde el calor de la tarde resulta especialmente intenso, puede beneficiarse de algo de sombra durante las horas más fuertes.
Cómo debe ser el riego de la dondiego de noche
En un balcón, además, conviene ubicarla cerca del sector donde se suele permanecer al anochecer para aprovechar su perfume. El riego requiere una especial atención porque una planta cultivada en recipiente pierde humedad más rápidamente que otra instalada directamente en el suelo. Durante los períodos calurosos puede precisar aportes frecuentes, aunque siempre comprobando previamente el estado del sustrato.
El objetivo es conservarlo húmedo sin dejarlo permanentemente saturado. Cuando se riega, lo aconsejable es hacerlo en profundidad hasta que el agua comience a salir por los orificios inferiores. La fertilización también es capaz de favorecer una floración prolongada: en ejemplares cultivados en macetas, por ejemplo, los nutrientes disponibles son más limitados y se van perdiendo con el proceso.
En esos casos, puede ser fundamental reponerlos en el marco de la temporada de crecimiento. Los fertilizantes destinados a estimular la floración pueden utilizarse siguiendo las indicaciones del fabricante, evitando siempre excederse con las cantidades, ya que una fertilización excesiva también genera problemas a menudo.
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Otro recurso para conseguir una planta más compacta y con mayor cantidad de flores es la poda ligera. Cuando el ejemplar joven alcanza aproximadamente los 30 centímetros, se pueden recortar los extremos de los tallos principales para estimular una ramificación más abundante. Durante la época de floración es posible retirar las flores marchitas, una práctica conocida como “deadheading”, que ayuda a mantener una apariencia prolija.
Por qué la Mirabilis tomó el nombre con el que se volvió popular
El nombre popular está vinculado justamente con su comportamiento: varias especies del género Mirabilis producen flores que salen a la luz en las últimas horas de la tarde. Esa característica particular las vuelve especialmente interesantes para los insectos que permanecen activos al caer el sol y para determinados polinizadores nocturnos.
Además, los ejemplares pueden vivir como perennes en climas cálidos, mientras que en regiones con inviernos bien gélidos suele cultivarse como anual. Hay, de todos modos, una precaución que conviene conocer antes de incorporarla a un hogar. La Universidad de Minnesota señala que la savia puede provocar irritación leve en la piel y que la ingestión puede ocasionar malestar estomacal.
Al mismo tiempo, la Universidad Estatal de Utah advierte que todas las partes de Mirabilis jalapas son venenosas si se consumen. Por eso, si hay chicos pequeños o mascotas que acostumbran a morder las plantas, es aconsejable colocar la maceta en un sitio fuera de su alcance.
Fuente: TN — Ver noticia original