
El cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron representa hasta el 20% de los diagnósticos, una proporción que obliga a mirar más allá del tabaco como único factor de riesgo.
La enfermedad puede aparecer en pacientes sin antecedentes de consumo de cigarrillos y, en muchos casos, se detecta cuando ya avanzó hacia otros órganos.
Una columna de The Washington Post, realizada por el oncólogo Mikkael A. Sekeres, puso el foco en las diferencias de este cuadro tras conocerse el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar temprano del papa León XIV.

El Vaticano informó que los médicos extirparon el nódulo localizado en el pulmón derecho junto con el lóbulo inferior de ese órgano. El caso del Pontífice expuso una situación que suele quedar relegada en las campañas de prevención: las personas que no fuman también pueden desarrollar tumores pulmonares.
El adenocarcinoma predomina entre quienes no consumieron tabaco
El hábito de fumar mantiene una relación más estrecha con los carcinomas pulmonares de células pequeñas y de células escamosas. Entre quienes no tienen historial de tabaquismo, en cambio, aparece con mayor frecuencia el adenocarcinoma, un subtipo de cáncer de pulmón de células no pequeñas.
La distinción también alcanza a la edad de detección. El oncólogo citó distintos estudios que señalaron que los no fumadores reciben el diagnóstico a una edad promedio de 67 años, frente a los 70 años entre los fumadores. Pese a esa diferencia, la detección suele demorarse más en el primer grupo.

La causa radica, en parte, en la menor sospecha clínica. Una tos persistente, la falta de aire o el dolor en el pecho pueden no asociarse de inmediato con un tumor pulmonar cuando el paciente nunca fumó.
Además, este grupo queda fuera de los programas de detección temprana dirigidos a personas con antecedentes importantes de consumo de tabaco.
Como resultado, los pacientes no fumadores tardan más en consultar y presentan una mayor posibilidad de recibir el diagnóstico cuando la enfermedad ya produjo metástasis.
Las mutaciones genéticas cambian el perfil de la enfermedad
El cáncer de pulmón en no fumadores también muestra una presencia más frecuente de determinadas alteraciones genéticas. Entre ellas figura la mutación EGFR, identificada en hasta tres cuartas partes de los casos de personas no fumadoras y con mayor presencia en poblaciones de Asia Oriental.

Otra alteración es ALK, que aparece en el 14% de los no fumadores con esta enfermedad y se observa con más frecuencia entre personas de ascendencia asiática e hispana. La mutación KRAS, por su parte, se registra en entre el 5% y el 15% de estos pacientes.
La identificación de estas mutaciones tiene implicancias para el tratamiento, dado que existen terapias dirigidas contra tumores asociados a algunas de esas alteraciones. Por ese motivo, el perfil molecular adquiere relevancia al momento de definir la estrategia médica.
Mujeres y población asiática, entre los grupos con mayor incidencia
La disminución de los diagnósticos de cáncer de pulmón avanzó más lentamente entre las mujeres que entre los hombres en Estados Unidos. El oncólogo indicó que, desde 2014, los nuevos casos descendieron un promedio anual del 2%, mientras que la mortalidad bajó cerca del 4% anual.
Aun así, el cáncer pulmonar continúa como la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres estadounidenses. Entre quienes nunca fumaron y recibieron este diagnóstico, entre dos tercios y tres cuartos son mujeres.

La incidencia entre las mujeres estadounidenses de origen asiático supera la de otros grupos raciales y étnicos. Más del 50% de las pacientes asiático-estadounidenses con cáncer de pulmón nunca fumó. La proporción llegó hasta el 80% entre las mujeres de origen chino e indio, según los datos citados por The Washington Post.
Radón, contaminación y humo ajeno entre los riesgos
El radón, un gas radiactivo que puede filtrarse desde rocas, suelos y agua, figura entre los principales factores ambientales. Puede concentrarse dentro de las viviendas y se lo vincula con unas 21.000 muertes por cáncer de pulmón por año en Estados Unidos, incluidas cerca de 2.900 entre personas que nunca fumaron.
La contaminación atmosférica también aparece asociada al adenocarcinoma. En 2022, cerca de 200.000 casos de este subtipo en el mundo se atribuyeron a la exposición a aire contaminado, según el oncólogo.

El humo de segunda mano puede elevar el riesgo de cáncer de pulmón en casi un 30%. También influyen la exposición al amianto, antecedentes de radioterapia en el tórax y enfermedades inflamatorias, como la bronquitis o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Para reducir riesgos, Sekeres recomendó realizar pruebas de radón en el hogar, revisar la presencia de amianto antes de comprar una vivienda y consultar ante tos persistente, sangre al toser, dificultades respiratorias o dolor en el pecho durante cuatro semanas o más.
Fuente: Infobae — Ver noticia original