
Bajo las ramas de una higuera sagrada en lo que hoy es el noreste de India, Siddhartha Gautama -fundador del budismo y conocido universalmente como Buda- se sentó a meditar hace unos 2.500 años con la determinación de no levantarse hasta comprender la verdad última de la existencia. Aquel momento, según la tradición budista, marcó su transformación en Buda —“el despierto”— y convirtió al árbol en un emblema espiritual que atravesó milenios. El ejemplar, de la especie Ficus religiosa, permanece en pie en la ciudad de Bodh Gaya, en el estado de Bihar, y continúa atrayendo a millones de devotos cada año.
Según informó el diario AS, el término “Bodhi” proviene del sánscrito y del pali y significa “despertar” o “iluminación”. Sus hojas, con una característica forma de corazón, aparecen de manera recurrente en el arte y la iconografía budistas como símbolo de sabiduría. El árbol se encuentra dentro del recinto del templo Mahabodhi, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2002 y considerado uno de los santuarios más relevantes de esta religión.
El lugar donde Siddhartha Gautama alcanzó la iluminación en el siglo V a. C.

Los relatos tradicionales sitúan el recogimiento de Siddhartha Gautama en Uruvela, el antiguo nombre de la zona donde se levanta Bodh Gaya. De acuerdo con esas narraciones, recogidas por el medio español, el príncipe abandonó su vida de privilegios, recorrió distintos caminos de ascetismo y enseñanza, y finalmente eligió sentarse bajo aquella higuera para iniciar una contemplación profunda e ininterrumpida.
El resultado de esa vigilia fue, según el budismo, la comprensión plena de las causas del sufrimiento y el camino para superarlo. El sitio quedó vinculado para siempre a ese acontecimiento y comenzó a recibir culto desde los primeros siglos de la fe budista. Con el paso del tiempo, el enclave se transformó en un punto de referencia espiritual para comunidades de todo el continente asiático.
El emperador Ashoka impulsó la construcción del complejo religioso dos siglos después

Aproximadamente 200 años después de la iluminación de Buda, el emperador Ashoka, uno de los mayores promotores históricos del budismo, visitó el emplazamiento y ordenó la edificación de estructuras religiosas alrededor del árbol. Según la documentación oficial de la Unesco, el monarca construyó el primer templo en el sitio hacia el año 260 a. C. e instaló el Vajrasana (Trono de Diamante), una plataforma de arenisca pulida que marca el punto exacto donde Buda se sentó a reflexionar.
Esa decisión sentó las bases del complejo que, con sucesivas ampliaciones, se convirtió en el templo Mahabodhi que existe en la actualidad. La estructura visible hoy data de los siglos V o VI de la era común, durante el período Gupta tardío, y es uno de los templos budistas de ladrillo más antiguos que se conservan en India, según el organismo internacional.
Sin embargo, la historia del árbol Bodhi no fue apacible. Diversas fuentes históricas y crónicas budistas registran que el ejemplar sufrió talas y daños en varias ocasiones. Algunos episodios se atribuyen al entorno del propio Ashoka, mientras que otros correspondieron a gobernantes opuestos al budismo. Hacia el año 600 de la era común, el rey Shashanka, de Gauda, ordenó su destrucción. Tras cada agresión, nuevos ejemplares o brotes del árbol original fueron plantados para preservar la continuidad de la veneración.
Esa capacidad de renacer reforzó el significado simbólico del Ficus religiosa: la persistencia de la búsqueda espiritual frente a la adversidad. El árbol que los peregrinos visitan hoy es descendiente directo de aquellos replanteos sucesivos, y la comunidad budista lo considera heredero legítimo del ejemplar original bajo el cual Buda alcanzó el despertar.
El Día de Bodhi y la presencia del árbol en la identidad cultural de Bihar

Cada 8 de diciembre, numerosas comunidades budistas alrededor del mundo conmemoran el Día de Bodhi, una jornada dedicada a recordar la iluminación de Buda. Las celebraciones incluyen sesiones de meditación, ofrendas y comidas especiales, y sirven para renovar el compromiso con las enseñanzas del budismo.
Más allá de su dimensión religiosa, el árbol Bodhi ocupa un lugar en la identidad civil de la región. El ficus sagrado forma parte del emblema oficial del estado de Bihar, lo que refleja su peso no solo espiritual, sino también cultural e histórico en la vida de la India contemporánea. La Unesco describe al complejo del templo Mahabodhi como “el lugar de peregrinación budista más sagrado del mundo y la cuna del budismo en la historia de la humanidad”, una distinción que consolida a Bodh Gaya como uno de los destinos de turismo religioso más importantes del sur de Asia.
La pervivencia del árbol a lo largo de más de dos milenios y medio lo convierte en un testimonio vivo de una de las tradiciones filosóficas y espirituales más extendidas del planeta, con más de 500 millones de seguidores distribuidos en todos los continentes.
Fuente: Infobae — Ver noticia original