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Cómo Maxi López, Hernán Drago y Javier Calamaro se transformaron en modelos virtuales

La startup argentina Delfi, que produce campañas de moda con inteligencia artificial, suma ahora clones virtuales de famosos en ultra alta definición
Cómo Maxi López, Hernán Drago y Javier Calamaro se transformaron en modelos virtuales

El estudio argentino de moda virtual Delfi estaba creciendo en el mercado con la característica de producir fotos y videos de moda con personas sintéticas, es decir, que no existen en la vida real, sino que son creadas con IA, hasta que dio un salto evolutivo para ir por más, y ahora, las marcas también pueden contratar el clon virtual de un famoso para una campaña publicitaria. En el catálogo ya figuran Hernán Drago, Maxi López, Javier Calamaro y el modelo brasileño Bruno Fernando, entre otros nombres que la empresa todavía no puede revelar.

Tal como le explicó Ezequiel D’Amico, CEO y cofundador de la startup, a LA NACION, la idea surgió de una charla con un cliente. “Nos decía que con nosotros hacía todo más rápido, más barato, con mejor calidad y con la posibilidad de cambiar cosas a posteriori. En un shooting tradicional, si le querés cambiar la posición de la mano a la modelo o el zapato que lleva puesto, perdiste, ya pasó. Pero un día me dijo que sería tener lo mejor de ambos mundos, es decir, el servicio que ya ofrecíamos, pero con una cara que la audiencia ya conozca”, recuerda D’Amico. Así surgió esta nueva veta que, al mismo tiempo, se presenta como una nueva oportunidad de negocio para músicos, deportistas, actores, actrices, influencers y streamers de toda la región.

El modelo brasileño Bruno Fernando y el músico argentino Javier Calamaro en su versión digital creada por el estudio DelfiCómo se construye un famoso virtual

Para construir el clon no hace falta que la celebridad vaya a un estudio. “Por suerte, este tipo de figuras ya tiene muchísima información en la red, por eso utilizamos las miles de fotos y videos que ya existen”, cuenta. Con todas esas imágenes se crea una versión digital de la persona, un modelo completo de su rostro y cuerpo. Algunos artistas aportaron, además, material propio de mejor calidad. Una vez terminado, el avatar se le envía al famoso para que lo valide.

Detrás hay una combinación de modelos generativos de inteligencia artificial de distintos proveedores y un flujo de trabajo propio. Según explica el entrevistado, usan modelos de IA específicos para el talle, el color y la piel, y por encima de todo eso, cientos de máquinas virtuales en la nube que editan las imágenes.

“Generar una sola foto les lleva entre una y dos horas de cómputo, un costo que hoy se cubre en buena parte con los créditos del programa de aceleración Google for Startups, del que somos parte, pero cuando esos créditos se terminen va a estar muy complicado”, reconoce D’Amico.

A la versión digital del rostro de Hernán Drago creada por el estudio argentino Delfi se le puede ajustar la edad para que coincida con el público al que se apunta en una campaña

Entre otros detalles, el sistema que armó de Delfi permite elegir la edad del famoso. Por ejemplo, el modelo argentino Hernán Drago está disponible en su versión actual y en la de sus 30 años, la época en la que aparecía en campañas de Falabella o Scappino. “Hay marcas para cada cosa. Si una apunta a un hombre de 50 y pico, el Hernán de hoy es perfecto. Si busca un público de 30, el de 30 es mejor. Le ampliás el mercado”, explica. Lo mismo están haciendo con una actriz mexicana cuya imagen más recordada es la de hace una década, cuando aparecía en todas las publicidades de una marca de cosmética.

Negocio para los famosos

D’Amico insiste en que la ventaja no es solo para las marcas. “Un deportista está todo el día entrenando, concentra el sábado para el partido del domingo y el poco tiempo libre que le queda lo pasa con su familia. Capaz tiene la oportunidad de hacer una colección en México, pero el miércoles juega la Libertadores y el domingo tiene partido. Es imposible”, ejemplifica. Para él, la propuesta de Delfi es una verdadera oportunidad para figuras que viven lejos, tienen la agenda apretada u otras cuestiones, por las que hasta ahora debían rechazar este tipo de trabajo.

“A eso se suma el desgaste”, dice el entrevistado, y da detalles: “Una colección para una gran marca implica unas 3000 fotos y cerca de una semana de trabajo. La semana pasada, sin ir más lejos, Delfi le entregó alrededor de 3200 imágenes a Cencosud en Chile. Y realmente solo los modelos profesionales entienden y aguantan eso, pero para un futbolista o un músico se hace muy desgastante un trabajo de estos”.

Hernán D'Amico, del estudio DelfiContratos, exclusiones y cláusulas

El esquema de pago depende de cada contrato, aunque se basa en campañas y adelantos. Las celebridades pueden fijar exclusiones, como, por ejemplo, casinos online, política y contenido sexual. “Es como sucede en la vida real”, dice el CEO.

Lo que no pueden hacer es opinar sobre cada foto. “Es inviable. Si en el medio de una entrega de 3200 fotos tenés que pedir autorización de cada una, no terminás nunca. Se arma bien el modelo una vez y después sacamos al actor o al deportista del loop, porque es metodológicamente imposible”. Si un famoso se arrepiente, hay cláusulas de salida, aunque las campañas ya comprometidas con clientes se terminan igual.

Según D’Amico, la cuenta cierra para todos, ya que en una producción tradicional viaja el modelo y cobran el fotógrafo, el estudio, el catering y el hotel. ¿Estamos ante un caso concreto de profesiones que desaparecen por el avance de la IA? D’Amico relativiza el impacto y cuenta que su equipo, de unas 20 personas, se divide entre programadores y diseñadores de indumentaria, muchos de los cuales no conseguían entrar a trabajar en las marcas. “Ellos aportan el ojo de la moda. Una foto debe tener el mismo tipo de luz y la misma colorimetría que las otras 3000”, dice.

Dellfi es un estudio de fotografía de moda que usa modelos y locaciones virtuales, ajustados a la necesidad de cada campañaPlanes

En las tiendas online donde aparecen estos avatares no hay ninguna aclaración de que se trata de imágenes generadas con IA. “Tampoco se aclaraba antes con los modelos sintéticos”, argumenta D’Amico. Para probar su punto, muestra en pantalla una publicación de Topper, donde se observan modelos sintéticos con sombras y ángulos de cámara impecables. “El usuario final no tiene forma de darse cuenta”, asegura.

Ahí aparece la zona gris. Si una empresa puede reconstruir a un famoso a partir de material público, ¿qué impide que lo haga un ciberdelincuente? “Es totalmente posible. La información que usamos es pública y hoy cualquiera podría intentar algo así”, admite el entrevistado.

Mientras tanto, el negocio crece. Delfi tiene alrededor de 100 clientes activos, principalmente en Argentina, Chile, Colombia y México, y otros ocasionales en Uruguay, Perú y España. Entre ellos figuran Leonisa, la principal marca de ropa interior de Colombia, con la que ya va por la octava colección; Suburbia, del Grupo Liverpool de México; Cencosud, y en el país, Paula Cahen D’Anvers, Penguin y Topper, entre otros. Para el año próximo, la empresa apuesta a facturar 3 millones de dólares.

Fuente: La Nación — Ver noticia original