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Cómo serán los autos en 2050 según la IA

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Cómo serán los autos en 2050 según la IA

Los autos que circulen en 2050 podrían ser considerablemente diferentes a los que conocemos en 2026. Una proyección basada en Inteligencia Artificial (IA) y en las tendencias actuales de la industria muestra vehículos principalmente eléctricos, permanentemente conectados, capaces de actualizarse como un teléfono y con sistemas de conducción autónoma mucho más avanzados.

El primer gran cambio estará debajo del piso. En 2026 todavía conviven autos nafteros, diésel, híbridos y eléctricos. Sin embargo, la electrificación avanza rápidamente: durante 2025, uno de cada cuatro autos nuevos vendidos en el mundo ya fue eléctrico. Si esa transformación continúa durante las próximas décadas, para 2050 el motor de combustión podría quedar reducido a determinados mercados, vehículos especiales o modelos clásicos.

Baterías más chicas y eficientes

Los eléctricos actuales dependen principalmente de baterías de ion-litio. Para 2050 podrían existir tecnologías con mayor densidad energética, menor peso y tiempos de carga considerablemente más cortos. Una de las candidatas son las baterías de estado sólido, que prometen mayor autonomía y seguridad, aunque en 2026 todavía están en una etapa inicial de industrialización.

Eso podría permitir que un auto futuro tenga una batería más compacta sin sacrificar autonomía. También podría reducirse la obsesión por instalar baterías enormes, especialmente si las redes de carga ultrarrápida se vuelven tan habituales como actualmente lo son las estaciones de servicio.

El auto podría manejar mucho más solo

En 2026, los sistemas de nivel 2 ya pueden controlar simultáneamente dirección y velocidad bajo determinadas circunstancias, mientras que existen robotaxis de nivel 4 operando comercialmente en algunas ciudades.

Pero un vehículo capaz de manejar completamente solo en cualquier calle, clima o situación —nivel 5— todavía no está disponible.

Para 2050, la inteligencia artificial podría cambiar esa situación.

Cámaras, radares, sensores y computadoras cada vez más potentes podrían permitir que muchos vehículos realicen buena parte del viaje sin intervención humana.

En ese escenario, el volante incluso podría perder protagonismo en determinados modelos autónomos.

De máquina mecánica a computadora con ruedas

Esta transformación ya comenzó.

Los autos actuales incorporan decenas de computadoras, pero los modelos más recientes avanzan hacia sistemas centralizados donde gran parte de las funciones depende del software.

En 2050, un vehículo podría mejorar después de salir de la fábrica mediante actualizaciones remotas.

Consumo, respuesta del motor, asistentes, entretenimiento y determinadas funciones podrían modificarse sin visitar un taller.

La inteligencia artificial también podría aprender hábitos del conductor, anticipar destinos, ajustar climatización y recomendar rutas automáticamente.

El interior también cambiaría

Si aumenta la conducción autónoma, el habitáculo podría dejar de estar organizado exclusivamente alrededor del conductor.

Pantallas, asientos giratorios y espacios destinados al trabajo o entretenimiento podrían ganar terreno.

Al mismo tiempo, materiales reciclados, estructuras más livianas y procesos de fabricación con menor impacto ambiental podrían transformarse en una prioridad.

Eso no significa que todos los autos de 2050 sean iguales.

Probablemente continúen existiendo deportivos orientados al conductor, vehículos económicos y modelos donde manejar siga siendo parte central de la experiencia.

La diferencia respecto de 2026 estaría en otro punto: el automóvil dejaría de ser principalmente una máquina mecánica para convertirse cada vez más en una plataforma eléctrica y digital capaz de evolucionar mediante software.

La IA permite imaginar ese futuro, pero las tendencias actuales ya muestran que parte de esa transformación comenzó mucho antes de 2050.

Fuente: El Destape — Ver noticia original