
La crisis energética en Cuba ha alcanzado un punto de inflexión crítico en la provincia oriental de Guantánamo, donde la Empresa Eléctrica estatal anunció este día 18 de octubre que la población dispondrá de apenas dos horas de corriente eléctrica al día.
La drástica medida implica que las familias guantanameras deberán subsistir aproximadamente 22 horas diarias en penumbra, permaneciendo sin suministro cerca del 92% de la jornada. Este escenario representa una restricción extrema que deja a miles de ciudadanos en una vulnerabilidad casi total respecto a sus necesidades más básicas.
A través de un comunicado oficial publicado en redes sociales, la entidad reconoció la gravedad de la situación al explicitar que «debido a la difícil situación energética que enfrenta el país, también existen limitaciones en la provincia, por lo cual el servicio a los clientes estará afectando y no permitirá que el tiempo de servicio sea más de 2 horas en el día».
La brevedad de este lapso fuerza a las personas a concentrar vertiginosamente tareas elementales como cocinar mediante aparatos eléctricos, cargar teléfonos móviles, bombear agua potable y mantener operativos ventiladores en medio de intensas temperaturas. Para la inmensa mayoría de la población que no cuenta con generadores privados o paneles solares, esta coyuntura imposibilita la conservación adecuada de los alimentos en refrigeración y dificulta la vida cotidiana.

El anuncio del monopolio estatal se caracteriza por la falta de certezas: no se definieron los horarios exactos en que se suministrará el fluido, ni se proporcionó una programación por circuitos, la duración temporal de la contingencia o una fecha estimada para el restablecimiento paulatino del servicio.
Los motivos estructurales del colapso bajo el régimen cubano
El desplome del suministro no responde únicamente a eventos puntuales, sino a una parálisis sistémica originada por la gestión del régimen cubano sobre la infraestructura del país. Las razones principales detrás de estos apagones continuos y prolongados radican en tres factores interconectados:
- Obsolescencia de las centrales termoeléctricas: La mayor parte de las plantas generadoras del país superan las cuatro décadas de explotación sin haber recibido los mantenimientos capitales o la modernización tecnológica indispensable.
- Déficit crítico de combustible: La pronunciada escasez de divisas de la economía estatal ha limitado drásticamente la capacidad de importar petróleo y fueloil.
- Falta de diversificación y planificación: A pesar de las promesas oficiales de transición hacia energías renovables, la matriz energética cubana mantiene una dependencia casi absoluta de los combustibles fósiles importados y de una infraestructura centralizada que carece de la resiliencia mínima necesaria.

Por lo que, la coyuntura de Guantánamo no es un hecho aislado, sino la manifestación más aguda del deterioro de la red eléctrica nacional. En la provincia de Holguín, las autoridades locales se vieron obligadas a suspender la rotación habitual de circuitos cada 12 horas debido a la incapacidad de generación del SEN, manteniendo únicamente bajo resguardo prioritario las áreas vinculadas a instalaciones hospitalarias.
Por otro lado, la situación en Matanzas ha mostrado registros aún más severos. Se han documentado apagones ininterrumpidos de casi 70 horas en localidades como Manuelito y Bolondrón, mientras diversos municipios sobrepasaban las 40 o 50 horas continuas a oscuras.
En este desolador contexto, la paralización paulatina de la vida económica, social y familiar refleja la profundidad de un colapso estructural que desborda cualquier plan de contingencia oficial.
Mientras las autoridades apelan de forma indefinida a la paciencia de la ciudadanía sin ofrecer soluciones reales o plazos concretos para la recuperación del Sistema Electro energético Nacional, la población cubana continúa afrontando jornadas donde la penumbra, el calor sofocante y la falta de servicios esenciales se han convertido en la desgastante norma de su día a día.
Fuente: Infobae — Ver noticia original