Los investigadores estimaron que las líneas eléctricas pueden electrocutar cada año entre 900.000 y 11,6 millones de aves en Estados Unidos, sobre todo rapaces de gran tamaño como águilas y halcones, cuando sus cuerpos conectan 2 puntos con voltajes distintos. De acuerdo con Earth.com, el problema ocurre principalmente al aterrizar o despegar de postes y cables, mientras que gorriones y otras especies pequeñas suelen permanecer ilesos al apoyarse sobre un único conductor. La corriente eléctrica atraviesa un cuerpo solo si este conecta 2 puntos con distinto voltaje y cierra un circuito. Como las aves pequeñas apoyan ambas patas en un mismo cable, sus extremidades están prácticamente al mismo voltaje y la electricidad continúa por el metal, una vía de menor resistencia. El tamaño del ave determina el peligro sobre los alambres eléctricos “Las aves están a salvo en conductores electrificados siempre y cuando solo estén en contacto con una sola fase”, señalaron expertos del programa Physics Van de la Universidad de Illinois. Una fase es cada uno de los cables energizados de un sistema eléctrico. En los pájaros pequeños, al no alcanzar otro conductor ni una parte conectada a tierra, no generan el recorrido que permitiría el paso de corriente por su cuerpo. En cambio, las alas extendidas de un águila o un halcón pueden cubrir la separación entre 2 cables. También existe peligro si el ave toca un conductor y, a la vez, una pieza del poste conectada a tierra, esa combinación crea una diferencia de voltaje y puede provocar una descarga mortal. Lesly Swanson, bióloga de la empresa eléctrica Salt River Project y exdirectiva del Comité de Interacción entre Aves y Líneas Eléctricas (APLIC), explicó que buena parte de los casos sucede durante las maniobras de vuelo. La bióloga explicó que “si tiene un conejo, un pez o una serpiente entre sus garras, eso podría afectar alguna de las fases”, y agregó que al abrir las alas el animal puede entrar en contacto con otro punto de la instalación. Los cálculos muestran una mortalidad elevada en Estados Unidos Una revisión publicada en la revista científica PLOS ONE, elaborada por investigadores del Instituto de Biología de la Conservación Smithsonian y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, analizó datos de 14 investigaciones previas. El equipo estimó que las líneas eléctricas causan la muerte de entre 12 y 64 millones de aves por año en ese país. La mayoría de esos decesos se atribuye a choques contra los cables. Sin embargo, el estudio calculó que entre 900.000 y 11,6 millones de ejemplares mueren electrocutados cada año. La amplitud de las estimaciones se debe a que los índices de mortalidad variaban entre los trabajos revisados y a que todavía hay información limitada sobre las especies más expuestas. No todos los animales hallados bajo tendidos eléctricos murieron por descargas. Un estudio en 4 estados del oeste estadounidense determinó que la mayoría de los ejemplares con causa de muerte identificada había sido abatida ilegalmente. Este dato muestra la necesidad de distinguir los distintos riesgos que enfrentan las especies. Mongolia e Israel registraron riesgos y medidas de reducción El problema alcanza a diversas regiones, ya que un estudio publicado en Journal of Raptor Research determinó que las águilas esteparias y las águilas reales de Mongolia tenían mayor probabilidad de electrocutarse en el travesaño de un poste que en su parte superior. En una línea de 98 kilómetros, se encontraron 22 águilas reales muertas en mayo de 2021, probablemente tras electrocuciones ocurridas durante el invierno anterior. La investigación también evaluó dispositivos como deflectores para posarse y espejos giratorios, pero estos no redujeron las muertes de forma apreciable. En Israel, otro estudio divulgado en The Condor: Ornithological Applications, calculó que aislar cerca del 4% de los postes de su zona de análisis podría reducir aproximadamente un 80% el riesgo de electrocución para las águilas perdiceras. Las empresas eléctricas comenzaron a reconocer este impacto en la década de 1970. Entre las medidas disponibles figuran protectores para pájaros, una mayor distancia entre conductores y plataformas que les permiten posarse o anidar lejos de los cables con corriente. Jerome Ford, subdirector de aves migratorias del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, afirmó que los materiales elaborados por el Comité de Interacción entre Aves y Líneas Eléctricas (APLIC) “han contribuido a la conservación de innumerables aves migratorias”.
Fuente: Infobae — Ver noticia original