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3 hábitos que pueden afectar silenciosamente el nivel de azúcar en sangre

Observar las respuestas del organismo permite identificar patrones personales y conversar con profesionales ante cambios persistentes
3 hábitos que pueden afectar silenciosamente el nivel de azúcar en sangre

La glucosa en sangre varía durante el día según distintos factores de la rutina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La glucosa en sangre cambia a lo largo del día y su control depende de factores que van más allá de la comida. Hay tres hábitos cotidianos que pueden alterar la glucosa, en especial en personas con prediabetes o diabetes.

La endocrinología no busca una línea plana de glucosa, sino valores dentro de las metas que cada paciente acuerda con su equipo de salud. La Federación Internacional de Diabetes (IDF) señala que la actividad física permite que los músculos utilicen glucosa como energía y puede mejorar la sensibilidad a la insulina. La dieta, descanso, movimiento, estrés, enfermedades y medicamentos también influyen en las mediciones.

Los cambios persistentes en los registros requieren evaluación y orientación del equipo de salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

1. El café en ayunas

El consumo habitual de café se ha asociado con un menor riesgo de diabetes, pero el momento de consumo y sus agregados pueden cambiar la respuesta individual.

La nutricionista y educadora certificada en diabetes Caroline Thomason Bunn explicó a EatingWell, sitio especializado en alimentación, que incluso el café negro puede elevar la glucosa en algunas personas. La cafeína puede disminuir la respuesta de las células a la insulina.

El café en ayunas puede generar respuestas diferentes en cada organismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las bebidas endulzadas, jarabes y cremas con azúcar suman carbohidratos que elevan la glucosa con rapidez. La recomendación de Thomason Bunn es observar el efecto personal mediante un medidor de glucosa o monitor continuo cuando ese recurso forma parte del tratamiento. Si se detecta una subida, propuso tomar el café junto con el desayuno y evitar los jarabes azucarados.

La Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA) advierte que lo que se bebe, al igual que los alimentos, actividad y fármacos, puede modificar los registros de glucosa. También indica que el seguimiento sirve para reconocer tendencias y tomar decisiones junto con el equipo de atención, no para interpretar un dato aislado.

Las bebidas con azúcar, jarabes y cremas aportan carbohidratos de rápida absorción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Dormir poco

La dietista nutricionista y especialista certificada en educación y cuidado de la diabetes Vandana Sheth señaló a EatingWell que el sueño suele quedar relegado frente a la alimentación y ejercicio. Según explicó, descansar de forma insuficiente o con interrupciones puede reducir la sensibilidad a la insulina y dificultar el manejo de la glucosa.

La falta de descanso se vincula además con menor actividad física y elecciones alimentarias menos favorables, dos condiciones que pueden complicar ese manejo. La ADA recomienda entre 7 y 9 horas de sueño de buena calidad para contribuir a una glucosa más estable y sugiere mantener una rutina regular antes de acostarse.

Ante cambios persistentes en las mediciones o síntomas, la evaluación debe ser profesional. La diabetes se diagnostica con valores de glucosa en plasma o hemoglobina glicosilada, no a partir de sensaciones ni de una medición doméstica aislada, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El descanso insuficiente puede reducir la sensibilidad del cuerpo a la insulina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Interrumpir el sedentarismo

Las jornadas de trabajo, traslados y reuniones pueden prolongar el tiempo sentado. Sheth afirmó al medio que los músculos activos usan glucosa y que esto resulta particularmente útil después de comer. Su sugerencia es realizar una caminata breve, de entre 10 y 15 minutos, tras las comidas. Además de levantarse cada 30 minutos para sumar una pausa de movimiento.

La OMS aconseja que los adultos con diabetes tipo 2 limiten el comportamiento sedentario y reemplacen parte de ese tiempo por actividad física, incluso de intensidad ligera.

Las pausas breves de movimiento ayudan a interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para beneficios sustanciales, plantea entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa. Además de ejercicios de fortalecimiento muscular dos o más días por semana. Medidas cotidianas que permiten aplicar estas recomendaciones incluyen:

  • Elegir comidas con fibra, proteínas y grasas saludables
  • Distribuir la actividad física en sesiones breves si resulta más viable
  • Sostener horarios regulares de sueño y vigilia
  • Revisar los patrones de glucosa con el equipo de salud cuando corresponda

Una caminata después de las comidas facilita que los músculos utilicen glucosa como energía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La IDF indica que la actividad debe adaptarse a las necesidades, capacidades y preferencias de cada persona. Para quienes usan insulina u otros medicamentos que pueden bajar la glucosa, el ejercicio y cualquier cambio relevante en la rutina requieren orientación individual para prevenir hipoglucemias.

Fuente: Infobae — Ver noticia original